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Indicadores, Signos y Síntomas

 

Indicadores, Signos y Síntomas

·        Indicadores, signos o síntomas del abuso emocional

 

Cuando nos relacionamos con las demás personas, es importante que aprendamos a prestar atención a la actitud que éstas tienen, más allá de sus palabras.

 

Cuando aprendemos a leer entre líneas, notamos que existen ciertas señales de alerta, o signos o síntomas que nos permiten reconocer a un abusador o una potencial relación de abuso emocional.

 

Algunos síntomas son más evidentes, pero otros son mucho más sutiles.

 

Empecemos por analizar un ejemplo obvio: Una persona que es desmedidamente ambiciosa, inescrupulosa, egoísta, desconsiderada con los demás, y que tiende a descalificar a otras, a menudo proyectará esta actitud en todos los aspectos de su vida (laboral, afectivo, social, etc.)  Su capacidad de abusar emocionalmente la transmiten a través de mensajes verbales o no verbales sutiles o evidentes.

 

También es importante tener en cuenta cómo nos sentimos nosotros frente a determinadas personas. ¿Nos sentimos a gusto o nos sentimos incómodos?

 

O, ¿sentimos que debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos y decimos a fin de no enfadar a esta persona?

 

¿Podemos ser nosotros mismos, o tenemos que ser alguien diferente para complacer a la otra persona?

Algunos síntomas de abuso emocional o una relación potencialmente abusiva pueden ser los siguientes:

 

§         Sentimos que no podemos hablar abiertamente con la otra persona acerca de las cosas que nos molestan.

§         Tememos cuál pueda ser su reacción si queremos hacer valer nuestros derechos.

§         Sentimos que necesitamos el permiso o la aprobación de la otra persona para tomar decisiones o hacer lo que queremos hacer.

§         La otra persona critica, humilla, se burla, o juzga permanentemente a los demás.

§         La otra persona nos ridiculiza cuando expresamos lo que sentimos o necesitamos.

§         La otra persona nos aísla de los demás, invade nuestra privacidad, tiende a ejercer un control desmedido sobre nosotros o es posesiva.

§         Nos limita nuestro acceso al dinero, la independencia laboral, profesional o vocacional, o incurre en deudas que uno tiene que terminar pagando.

§         Interfiere constantemente en nuestra relación con los demás diciéndonos lo que debemos hacer (cómo criar a nuestros hijos, cómo hablar con nuestro jefe, con qué amistades podemos relacionarnos, etc.)

§         Nos sentimos “atrapados” en una relación.

§         No nos sentimos valorados, aceptados, ni respetados.

§         Nos sentimos obligados a hacer cosas que los demás nos exigen.

§         Sentimos temor a no encontrar algo mejor.

§         La otra persona nos hace sentir en deuda.

§         Pensamos que la otra persona no podrá vivir sin nosotros o que nosotros no podremos vivir sin ella.

 

 

Estas son algunas señales de dependencia emocional que nos indican que se está viviendo en una situación o relación de abuso emocional.

 

 

Otro signo importante a observar en las personas es el conocido "condicional hipotético" o "ía"

 

Cuando una persona habla siempre en tiempo condicional: Si tuviera… Yo haría…  Si vos no... Yo podría...  estamos en presencia de una persona que usa juegos psicológicos para distraernos de lo que en realidad está haciendo: nos está manipulando

 

Y la manipulación es una característica propia del abuso emocional.

 

Por eso dijimos anteriormente que es importante ser realistas. ¿Se cumplen las “promesas” o los “deseos en voz alta" que expresa la otra persona constantemente?  ¿O se trata simplemente de una maniobra para engañarnos?

 

De igual modo ocurre con el “Sí, pero”  “Sí, pero” equivale a NO.  Por ejemplo: Sí, podemos hacer esto que te gustaría hacer, pero…”  Vale decir, NO haremos lo que te gustaría hacer, haremos lo que yo quiera.

 

A continuación citamos algunas frases típicas compiladas de distintos medios.

Si discutes con él (o ella), él (o ella) dice que eres testarudo.
Si estás callado (o callada), él (o ella) discute contigo de todas maneras.
Si lo (la) llamas, él (o ella) dice que eres pesada/o y molesta/o.
Si él (o ella) te llama, te dice que tendrías que estar agradecida/o.
Si no le demuestras que lo (la) amas, tratará de ganar tu corazón.
Si le dices que lo (la) amas, se aprovechará de ti.
Si te vistes bien, dirá que quieres llamar la atención.
Si no te vistes bien, te dirá que te ves horrible.
Si no duermes con él (o ella), dirá que no lo (la) amas.
Si duermes con él (o ella), sólo harán como él (o ella) lo quiera.
Si le cuentas tus problemas, él (o ella) te dirá que lo (la) estás molestando.
Si no lo haces, te dirá que no confías en él (o ella).
Si tratas de hablar sobre un problema entre ambos, te dirá que eres caprichosa/o.
Si él (o ella) quiere hablar sobre un problema, gritará y discutirá.
Si rompes una promesa, "no se puede confiar en ti".
Pero si él (o ella) la rompe, es porque "tuvo que hacerlo".
Si lo (la) engañas, te castigará encerrándote, aislándote o golpeándote.
Si él (o ella) te engaña, esperará que le des otra oportunidad.

En resumen, esto refleja el egoísmo y egocentrismo del abusador, que se deben, en última instancia, a su propia inseguridad.

 

Una persona que es segura de sí misma y tiene un nivel de autoestima saludable, no necesita degradar ni humillar, ni controlar a otras. Buscará relacionarse con otras personas que también estén "emocionalmente bien" y que no necesiten ser humilladas ni controladas.

 

A veces, cuando el abusador toma conocimiento de este tipo de información clave sobre aquello que constituye el abuso emocional, puede llegar a comprender que está relacionándose de un modo inadecuado con las demás personas, y puede llegar a elegir cambiar, pero ésa es una decisión personal.

 

Así, las víctimas de abuso también pueden tomar la decisión de continuar formando parte de una relación abusiva, buscar solucionar el problema conjuntamente, o dejar de formar parte de ese tipo de relación.

 

No olvidemos que si el abuso emocional es una “enfermedad” (por decirlo de alguna manera), tanto el abusador como la víctima son persona “emocionalmente enfermas" (es decir, no son personas emocionalmente sanas) que necesitan ayuda para comprender cómo pueden hallar formas más saludables de relacionarse entre sí y con los demás.

 

Recordemos entonces que si bien a veces es necesario romper con una relación no saludable, esta ruptura de por sí, no “cura” a la víctima o al abusador.  Sólo cuando comprendemos nuestros propios patrones de comportamiento y tomamos conciencia de nuestra manera de relacionarnos con los demás, o resolvemos nuestros propios problemas de fondo, es cuando tendremos la posibilidad de no continuar estableciendo relaciones de abuso emocional con personas diferentes.

 

“Cambiamos desde adentro”

 


 



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