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Ciclo del Abuso

·        El ciclo del abuso

 

El abuso, al igual que otros procesos y patologías, tienen diferentes fases o etapas.  Comienza con la acumulación de tensiones que desata un episodio de abuso específico y culmina con las disculpas o las justificaciones.  Al cabo de determinado tiempo se olvida el incidente, hasta que nuevamente comienzan a acumularse tensiones y ocurre otro episodio de abuso.

 

Como vemos en el esquema gráfico de arriba, el ciclo del abuso tiene diferentes etapas que analizaremos a continuación.

 

·        Etapas o fases del ciclo

 

Como explicamos anteriormente, hay una etapa inicial en la que se van acumulando tensiones durante cierto periodo de tiempo. Este periodo de tiempo pueden ser días u horas, o periodos más breves o extensos.

 

Luego se desencadena un incidente o episodio específico de abuso, dónde la víctima es agredida. (Descalificada, degradada, insultada, golpeada, ignorada).

 

Por último, una vez liberada la energía negativa de la ira o de la frustración, se piden disculpas o se justifica la agresión y el incidente de abuso emocional se “olvida”.

 

 

Aquí presentamos un ejemplo muy sencillo:

 

Una mujer de clase media, que depende económicamente de su marido, tiene una adicción bastante común. Hablar incesantemente por teléfono con sus amigas todo el día.

 

Al no tener una carrera, o hijos a los que atender, y como su esposo trabaja fuera de casa todo el día, ella se aburre y lo único que hace son "visitas telefónicas" a sus amigas para hablar de cosas triviales.

 

Todos los meses, al llegar a fin de mes, llega la cuenta del teléfono y el marido se enoja mucho por lo que tiene que pagar.  Dependiendo del grado de reacción y su situación en ese momento, puede tener una discusión importante, echándole la culpa a su esposa por el gasto desmedido o agrediéndola verbalmente, o puede llegar incluso a agredirla físicamente.

 

A su vez, la esposa también puede reaccionar de distintas maneras. Puede discutir aún más enfáticamente, defendido su derecho de hablar por teléfono o justificando el gasto desmedido. O bien, puede sentirse culpable y aceptar la humillación y la agresión, tratando de aplacar al abusador.

 

·        Grados de reacción

 

Todos tenemos distintos grados de reacción.  Y una misma persona puede no reaccionar con la misma intensidad ante diferentes incidentes o en diferentes situaciones.

 

Por ejemplo: si una madre ve que su hijo pequeño está por meter los dedos en un tomacorriente, lo más común es que le grite ¡NO!

 

Otras madres quizás no solo griten ¡NO! sino que además es posible que le peguen en la mano.  También hay madres que además de gritar o pegar en la mano, quizás le den un sermón al niño haciéndolo sentir inútil o estúpido.

 

Pero también hay madres que contienen la respiración, se acercan rápidamente al niño, lo alejan del peligro y le explican que si mete los dedos en el tomacorriente se lastimará de una manera importante, y ponen énfasis en que no debe hacerlo de nuevo.

 

Ninguna de estas madres, independientemente de cómo reaccionen, tienen la intención de abusar emocionalmente de su hijo.  Simplemente, no desean que su hijo se haga daño.

 

Pero hay maneras y maneras de poner límites y de decir “NO”.

 

Hay maneras constructivas y maneras destructivas, o bien, maneras positivas y maneras negativas. El abuso emocional cae dentro de las maneras destructivas o negativas de poner límites o decir que “NO”.

 

Los grados de reacción varían, desde no darle importancia a un incidente hasta sobre reaccionar o reaccionar exageradamente.  Y estos distintos grados de reacción, también dependen de la situación por la que está atravesando una persona. 

 

Por ejemplo, si un alumno está reprobando cursos en la universidad y le va mal en un examen más, quizás insulte al profesor o sienta que el profesor se está burlando de él.  O también, es posible que descargue su frustración en su casa, tratando mal a sus padres, en su entorno social, tratando mal a sus amigos o a su novia.  Es como si alguien tuviera que pagar por las experiencias negativas que él está viviendo.

 

En el caso del hombre cuya esposa era adicta a las "visitas telefónicas", es posible que cuando suene el despertador por la mañana para ir a trabajar, lo arroje contra la pared en lugar de apagar la campanilla, o empuje a su esposa fuera de la cama y le “ordene” que le sirva el desayuno rápido.

 

Cuando una persona se siente frustrada, por lo general siente ira y necesita canalizar esta energía negativa de alguna manera.

 

También, cuando una persona se siente frustrada quizás no sienta ira sino un marcado sentimiento de depresión o de apatía.

 

Por ejemplo, la esposa que hablaba todo el tiempo por teléfono, puede sentirse humillada por las agresiones de su marido y deprimirse. Puede sentirse sin fuerzas ni voluntad para hacer las cosas de la casa o para cuidar de su apariencia personal, buscar un empleo, estudiar una carrera, hacer algo por sí misma.

 

A veces, algunas víctimas de abuso se sienten tan deprimidas que cometen otros tipos de abuso emocional con sus hijos.  Por ejemplo, no los atienden ni se ocupan de ellos, dejándolos “hacer lo que quieran” debido a que ellas no se sienten capaces de poner límites o hacerse cargo de las tareas que le competen.

 

Así, en el ejemplo del principio, el empleado que es humillado por el jefe en su trabajo, puede sentirse incapaz de poner límites en su casa. O puede sentirse muy frustrado profesionalmente o sentir que no vale nada como persona. Y al llegar a su hogar, es posible que les haga pagar el precio a su pareja, su esposa o sus hijos, ya sea agrediéndolos o ignorándolos.

 

Ignorar a alguien o las necesidades de una persona, también constituye una forma de abuso emocional.  Quizás sea la manera más dolorosa de agredir a otros.  Es por esto que, a veces, algunas personas prefieren soportan el abuso emocional explícito (verbal, físico, etc.) antes que ser ignoradas.  Prefieren recibir caricias de lástima o migajas de afecto antes que indiferencia, y es por eso que permiten que el abuso tenga lugar. No conocen otras maneras saludables de relacionarse con los demás.

 

 

El Ciclo del Abuso
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